Embajada de Costa Rica

Gastronomía

 
La cocina criolla costarricense se ha constituido con el aporte de tres influencias culturales principales: la aborigen, la española y la africana. Es, por tanto, una cocina mestiza, donde se mezcla lo que se cocinaba en el comal precolombino con la olla española, más el aporte creativo de la cultura africana y otros pueblos que han arribado a suelo costarricense.
 
De la culinaria prehispánica provienen la tortilla de maíz, el aguacate, el palmito, el pejibaye y el tamal (éste último suele prepararse, en Costa Rica, para la festividad de Navidad y fin de año, y se envuelve en hojas de plátano). Los europeos, a su llegada a América, encontraron el maíz, el cacao, el achiote, la papa, el zapallo, el ayote, el chayote, el chile, el tomate, la yuca, el aguacate, la anona, la piña, la papaya y la guanábana. Los aborígenes, previo a la llegada española, poseían un rico universo dietético con el maíz como fuente de energía, el frijol de proteína, variados frutos silvestres, sumado a una gran variedad de caza (saínos, cerdos de monte, venados, iguanas, conejos, dantas, manatíes, tepezcuintles, armadillos, aves diversas, entre las que destaca el chompipe, desconocida para los europeos) y pesca, cocina sabrosamente condimentada con sal, apazote, vainilla, variedades de chile, culantro coyote y otros, usando manteca de cacao para cocinar. Destaca, en el Valle Central de Costa Rica, el pipián, salsa de tomate a base de ayote y chile rojo, herencia de los aztecas y traída al país por los chorotegas, que aún se prepara de la misma forma que en la época prehispánica.
 
Con el arribo español, llegaron el ganado vacuno, las cabras, el cerdo y las aves de corral, así como las técnicas para su conservación (ahumado, secado, inversión en vinagre y sal, envolvimiento en grasa), además de la conformación de los picadillos (según se cree, derivados de los guisos andaluces llamados entremeses), platillo al que los indígenas agregaron el consumo acompañado de tortillas. La influencia andaluza aparece en otros platillos costarricenses como las albóndigas, así como en la panadería: las orejas, los buñuelos, los tosteles, los cachitos (que adquirieron tono tropical al agregárseles la jalea de guayaba), los prestiños (mezcla de harina de trigo horneada y crujiente, acompañado de miel de caña de azúcar), las quesadillas y las costillas. Cabe destacar que los andaluces fueron uno de los primeros grupos más numerosos de españoles en arribar a Costa Rica. Entre los picadillos, destaca el picadillo de arracache (raíz proveniente de la zona del Díquis), el picadillo de ajiaco (mezcla de chayote y maíz tierno), que encuentra variantes cantonales (como, por ejemplo, en Grecia, en que consiste en chayote y frijoles blancos, y en Atenas, con papa y esos mismos frijoles); el picadillo de papa con carne; el picadillo de flor de itabo con huevo (que se consume especialmente en lugares del Valle Central, como el cantón de Acosta, por ejemplo); el picadillo de vainicas con carne, etc.
 
El plato costarricense que mejor resume la mezcla entre lo aborigen y lo español es la olla de carne, considerado por algunos autores como el plato criollo por excelencia, que se sirve caliente generalmente acompañada de arroz blanco (o achiotado) y tortillas. Se origina la olla de carne de la olla podrida española, que los europeos enriquecieron con las verduras propias del país.
 
Con la llegada de los africanos, se introdujo un elemento característico de la cocina afrocaribeña: la cuchara de madera, que permitió nuevos métodos de cocción y preparación de los platillos. Según algunos estudiosos, el platillo costarricense donde más se percibe la influencia africana es el gallo pinto, mezcla de arroz y frijoles negros (a veces rojos), cuyo rastro afrocaribeño puede hallarse en distintos platos de todo el continente (moros y cristianos, y congrí, en Cuba, casamiento de El Salvador, feijoada brasileña, tacu-tacu peruano, Hoppin'John del sur de los Estados Unidos). El gallo pinto es frecuentemente usado como desayuno, y se suele acompañar con huevos al gusto, tortillas de maíz y natilla. La preparación del gallo pinto varía no solo en cada país, sino incluso en cada región de Costa Rica, siendo tostado y con grasa en Guanacaste, más húmedo, menos grasoso y con culantro en el Valle Central, y con una preparación especial (a base de coco) y de sabor único en el Caribe: el rice and beans, el cual se puede servir con un bistec de res, una chuleta ó pescado frito, acompañado de patacones (plátanos verdes fritos), y es el platillo limonense por excelencia.
 
De África también proceden otros platillos típicos costarricenses como la sopa de mondongo (que ya se conocía en España, solo que la variante de comerlo en sopa aparece a su llegada a América, por influencia indígena, al agregarse las verduras autóctonas); el arroz con pollo (surgido a partir del arroz wolof proveniente de Gambia, que en Guanacaste encontró su variante en el arroz con cerdo, y que se diferencia de otros países porque se prepara con la carne de pollo deshilachada y no entera, mezclada con arroz achiotado, guisantes, maíz dulce y zanahoria); así como postres a base de coco, como las cocadas (también conocidas como tártaras o torrejas, según la zona) y la cajeta de coco. En la gastronomía afrocaribeña costarricense también destacan el pan bon (pan negro con especias) y el pati (pastel relleno de carne y chile picante).
 
De la región del Pacífico, en la zona de la provincia de Puntarenas, pueblo costero, provienen algunos platos tradicionales como el vigorón (se prepara con repollo picado, se agrega yuca, chicharrones de concha y carne, se adereza con chimichurri - tomate picado, con salsas y vinagre -, todo servido en una o dos hojas de almendro tropical, árbol representativo de la ciudad); variedades de ceviche (el de chucheca es especial de la región); escabeche; arroz con calamares o con camarones; sopas de camarón, de mariscos; el salpicón (variante de la versión española -generalmente de carne de vaca - hecho a base de atún con especias); el arroz guacho (especie de sopa de arroz con mariscos de la zona, cerdo, pollo); resbaladera (bebida hecha con arroz licuado acompañado de canela, nuez moscada, azúcar al gusto, hielo y leche); los granizados (helado hecho con hielo raspado, endulzado con cualquier tipo de sirope, acompañado de leche en polvo y leche condensada), entre los cuales el más famoso es el Churchill, que es más grande y lleva helado.
 
Otros platillos costarricenses destacados son la boca (conocida en otros países como botana, picada o tapa), que se usa para acompañar a los licores; el gallo (mezcla de tortilla con prácticamente cualquier otra cosa, y al que a veces se le dice "gallito" cuando se quiere agasajar a un visitante con una comida rápida); el casado, plato criollo y popular ejemplo claro del mestizaje, que combina el arroz europeo con el frijol precolombino y la pasta italiana, acompañado de picadillo, algún tipo de carne a elegir, plátano frito (herencia afrocaribeña) y ensalada.
 
Acompañando a los platos anteriores hay bebidas autóctonas, algunas con cierto grado de alcohol. De origen indígena es el chicheme preparado con maíz, jenjibre y dulce negro que se deja fermentar; el chinchiví, hecho con caldo de caña de azúcar; el vino de Coyol que es una bebida derivada de la savia de la palma de coyol fermentada; el rompope, realizado a base de leche, crema, huevo, vainilla y aguardiente; el chan, que es un refresco de una semilla de arbusto de la zona de Guanacaste; la horchata, cuyos ingredientes son arroz hervido, maní tostado, leche y agua condimentados con canela, ron, azúcar, cacao y vainilla. Vale también mencionar el consumo de café, tradicionalmente tomado por el costarricense al desayuno o a media tarde, pero también la existencia de otras bebidas utilizadas en su lugar como el aguadulce (bebida no fermentada a base de caña de azúcar), el chocolate y diversos tipos de té. La bebida alcohólica más tradicional de Costa Rica es, no obstante, el guaro, licor hecho a base de caña de azúcar con un alto contenido de etanol.
 
Entre los postres, además de la panadería anteriormente mencionada, destacan también las melcochas, la mazamorra, las jaleas de frutas (membrillo, mora, durazno, guayaba, naranjilla, banano), los helados de sorbetera, la miel de ayote, el atol de naranja en su cáscara, el arroz con leche y el sobao. Mención aparte merece el gato, y su variante, el borracho, que son una especie de pastelillos artesanales rellenos con jalea (generalmente de guayaba o piña) y recubiertos de azúcar no molida, herencia de la cocina francesa.
 

Vale destacar, también, que en el país hay una importante influencia culinaria de otras culturas inmigrantes, como lo son la cocina italiana, peruana, china, mexicana, entre otras. 

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